El despertador sonó a las 5 de la mañana. Lo apagué. Seguidamente volvió a sonar a las 5:10, también fue apagado, así sucesivamente hasta las 5:30 de la mañana el cual milagrosamente hizo efecto en mí (siempre pongo varios despertadores en el movil ante citas importantes). La carrera no empezaba hasta las diez, pero mi competición empezaba mucho antes. Desayuné cereales abundantemente y algo de fruta y salí directo para la calle con la bicicleta. Tenía que dirigirme hacia el garaje, que está unas calles más allá de mi casa. Vivo al lado de una popular discoteca jerezana y era sábado noche. Era curioso ver las miradas de los fiesteros, que ante la nueva normativa, se agolpaban en la puerta de la discoteca charlando con sus cigarrillos. Yo iba ataviado en chandal, con una bicicleta de carreras y una mochila de publicidad "Santillana" a la espalda. La situación era un tanto tensa para ambas partes, pero bueno, en este caso no hubo que lamentar comentarios graciosos. Tal vez debí de ser como un espejismo para ellos, una imagen fruto de una larga juerga y algunas copas de más, algo que no debería de estar ahí, pero estaba. Me sentí extraño en cierto modo, aunque ya me esperaba esa situación. Pensaba: "Vaya, hace poco menos de un año eras tú el que estaba todos los fines de semana de juerga y mírate ahora". La verdad es que me siento orgulloso de haber salido de las borracheras de fin de semana. Aunque tampoco me arrepiento de lo que he hecho en el pasado, como un buen amigo me dice "tómatelo como el paso anterior para ser quien eres ahora". De todas formas hay que tener cuidado. Los jovenes comienzan a beber alcohol los fines de semana a una edad muy temprana (en mi caso unos 16 años) y si no se controla puede llegar a ser un problema gordo a largo plazo. Por suerte para mí, encontré en el deporte una vía de escape diferente a emborracharme, pero hay muchos jóvenes que aún no han encontrado la suya.
Sin más llegué al garaje, inflé ruedas, desmonté bici y directo al Puerto de Santa María, que tenía el mono de competición allí y sin él no había nada que hacer. Salgo del puerto hacia las 7 y 30 minutos. "Llego sobrado" pensé. El sueño empieza a hacer mella en mí en el momento de partir, pero me recuerdo a mí mismo que no es momento para signos de flaqueza, una competición espera. Pongo GPS dirección Chiclana y ¡Que sea lo que Dios quiera! Finalmente tras una horita de viaje visualizo la meta: Chiclana. Terminada mi primera competición, ahora viene la segunda, que es la más difícil jeje.
Habiendo dormido unas escasas 5 horas (no es la mejor forma de competir pero pienso que mejor así que no hacerlo) y con más inseguridades que otra cosa me planto en este mi primer duatlón. Monto todo el equipo y caliento con los compañeros de club JuanFer y Juanma, los cuales hicieron un carrerón. Ya en la linea de salida se palpaba bastante nivel. Me coloqué en segunda fila bastante nervioso. Miro hacia mi lado y veo que estoy junto a un chaval que llevaba los zapatos de Gebreselassie, los famosos de las 2'03'59, 200g de peso, lo más parecido a correr descalzo. Ya sólo verlos dan miedo. Se da el pistoletazo y empezamos a correr. La salida no es todo lo rápida que esperaba, es más, durante un minuto aproximadamente me veo en el grupo de cabeza, algo emocionante para mí. Pienso que esa no era mi lucha, y poco a poco se va escapando el grupito y con él los zapatos del gran "Gebre". Voy bastante fuerte en la carrera a pie para el nivel que tengo, mi idea era sacar ventaja a pie y hacer lo que pudiera con la bici. Me mantengo a ritmo constante como puedo y acabo en 18'45'' los 5km iniciales. T1: tardo como un minuto en salir, la bici se me queda enganchada en la que estaba aparcada a mi lado. Empiezan los problemas. Empiezo la bici fuerte, cogiendo la rueda de un competidor, y con el viento de levante que estaba soplando..."de aquí detrás no me muevo" -pienso-. Pero el compañero se me escapa. Seguidamente se me acerca una grupeta por detrás, "ésta es la mía" -pienso- y me coloco detrás. Consigo mantener el fuerte ritmo hasta que llegamos a una curva cerrada. El chico que está pedaleando delante mía, no sé cómo lo hace, pero frena a destiempo, se come a otro y pega una voltereta en el aire. Instantes después veo como cae al asfato con todo el peso de su cuerpo y la bici sobre el hombro. Mala pinta. Freno a tope y evito verme involucrado, por suerte. Pienso en pararme, pero veo como ya había público socorriendo al accidentado y prosigo con la tortura. El grupo se me escapa y esa fue la tónica de toda la bici. Intentando coger ruedas, y viendo como me pasaban tarde o temprano y me volvía a quedar sólo, con el fuerte viento de cara. Llego a la T2 algo desanimado, me pasaron muchísimos ciclistas, ya habia perdido la cuenta, y la zona de transición aparecía llena de bicicletas aparcadas. Finalmente, hago lo que puedo corriendo, adelantando a varios corredores y llego a la ansiada meta.
Tiempo final: 1h 5min 28s. Masajito, camiseta y para casa :)
Aunque pueda parecer lo contrario, me voy muy satisfecho de esta carrera. La rodilla no me dio problemas y pude terminarla, era lo más importante. Y ahora al menos sé que tengo que mejorar mucho dando pedales si quiero mejorar mis marcas ¡Si no hubiera ido a esta carrera ahora no sabría cual es mi punto débil! Aparte me gustó mucho Chiclana, es un pueblo de una gran belleza y su gente es de igual calibre. Para el año que viene, me apunto!
Un saludo lectores, espero no haberme enrrollado demasiado!!!! :)